Aspectos a tener en cuenta en un proceso de internacionalización

A raíz de la globalización para las empresas se ha hecho mucho más fácil abrirse a mercados internacionales ofreciendo sus productos, servicios y/o posicionando una marca ya reconocida o no en un mercado completamente distinto desde donde  venía desarrollando su actividad.

Por ser un mercado nuevo, desconocido completamente, donde se debe iniciar una serie de trámites para dar paso al proyecto al cual se le quiere dar forma, se debe buscar aliados estratégicos y contratar los mejores especialistas en cada área.

Una de las áreas sensibles cuando se piensa establecer una empresa en un nuevo país, es el área dedicada al derecho tributario, ya que por desconocimiento se puede incurrir en errores que pueden llevar a la empresa a la perdida de grandes cantidades de dinero.

Dentro del derecho mercantil, se debe abarcar todo una serie de actividades, desde los documentos necesarios y suficientes para legalizar la constitución de la empresa en el país destino.

Muchas empresas en el recorrido de la internacionalización cuando están bien asesoradas por un buen despacho de abogados, el proceso es llevado a cabo con éxito total, pasando de exportar bienes y servicios a convertirse en una empresa multinacional, transformándose internamente de forma cualitativa, adquiriendo capacidades nuevas, diversificándose, reduciendo su volatilidad y proyectándose hacia el futuro en cumplimiento de la vieja máxima que exige al empresario producir donde le resulte más eficiente para vender allí donde maximice su beneficio.

¿Cuáles son los factores estratégicos claves en todo proceso de internacionalización?

1.-Dedicacion y tiempo: la complejidad de un proceso de internacionalización requiere de tiempo, y dedicación exclusiva, de allí que se deba nombrar un equipo multidisciplinario, que abarque todas las áreas, que tengan el conocimiento para llevar a cabo el proyecto a buen término. Hay que dedicar tiempo a conocer el mercado al cual se desea incursionar, para conocer los competidores y agentes relevantes en el mercado foráneo, se requiere tiempo para probar y consolidar las decisiones estratégicas, se requiere tiempo para identificar los mejores socios, aliados estratégicos y proveedores.

2.-Disminuir el riesgo y la incertidumbre: probando diversas modalidades, donde el empresario deberá siempre poner a prueba tanto su creatividad como la del equipo con el cual piensa llevar a cabo el proceso de internacionalización. Este equipo debe ser capaz de anticipar las consecuencias de sus actividades, en el nuevo mercado. Se debe analizar la mejor estrategia para introducir los nuevos productos o servicios, los canales de distribución a los cuales se van a recurrir, la inversión a realizar, el endeudamiento para este proyecto, si es necesario. Disminuir todos los riesgos legales, sobre todo el área de impuestos y tributos, para lo cual es importante contar con la asesoría de un especialista en derecho tributario en el país de llegada.  Este especialista debe revisar junto con el equipo multidisciplinario, todos los aranceles, impuestos y tributos a pagar por cada producto importado o exportado, según sea el caso, al igual que todos los riesgos y medidas arancelarias que se deben tener en cuenta para llevar este producto al nuevo país.

3.-Ventaja competitiva: lograr posicionar un producto o servicio en un determinado nicho que cuente con un alto grado de aceptación en el mercado local de partida, ya que se cuenta con la aceptación del consumidor, lo cual puede generar una ventaja en un nuevo mercado, ya que se conoce tanto las debilidades y las fortalezas. Lograr una posición de liderazgo a mediano plazo con un producto Premium, para luego ir calando con el resto de los productos. No se puede perder de vista que el objetivo debe ser, en última instancia, hacer bien fuera lo que a uno le distingue positivamente en su propio mercado y que cualquier intento de destacar utilizando fórmulas nuevas o desconocidas en mercados extraños será muy difícil que culmine con éxito.

  1. Seguridad Jurídica: no puede faltar la referencia, a la seguridad jurídica para señalar que si bien es cierto que los entornos carentes de la más mínima seguridad jurídica son normalmente incompatibles con una ordenada internacionalización empresarial, no lo es menos que un entorno de máxima seguridad jurídica, con obsesivo intervencionismo y exhaustivas regulaciones, frecuentemente produce un deterioro de la capacidad del empresario para maximizar sus beneficios. No es cierto por tanto que el empresario al internacionalizarse busque la máxima seguridad jurídica, sin perjuicio de que sea imprescindible un grado mínimo de la misma, que debe en todo caso ser suficiente para poder desarrollar debidamente el proyecto.

Un proyecto de internacionalización sólido debe por tanto: (a) contar con tiempo suficiente para desarrollarse y aprender de los propios errores, (b) basarse, desde su origen, en una definición lo más clara posible del tipo de presencia exterior que se pretende implantar, (c) partir de una imprescindible posición de liderazgo local en relación con el producto o servicio que se pretende vender (o alternativamente explotar un nicho de eficiencia) y, finalmente (d) orientarse a mercados con un grado mínimo, si bien no excesivo, de seguridad jurídica.

Solamente si todo esto se toma en consideración la empresa podrá acometer con garantías su internacionalización.

 

¿Cuáles son los aspectos jurídicos claves en todo proceso de internacionalización?

Aspectos financieros y legales: dentro de los aspectos condicionantes y quizás prioritarios que debe evaluarse a la hora de realizar la internacionalización de una empresa, es el riesgo país, aspectos políticos, que a la larga pudieran poner en riesgo el capital invertido. Aspectos que deben tomarse en consideración desde el punto de vista legal, es la revisión de si el país destino cuenta con un Tratado Bilateral de Protección Recíproca de Inversiones suscrito con el país desde el que se invierte, que asegure al inversor un tratamiento no discriminatorio respecto al recibido por la empresa local; la garantía derivada del reconocimiento y debido registro del capital invertido así como de su oportuna repatriación, en su caso, junto con la de los rendimientos obtenidos; y la debida protección en última instancia en sede arbitral independiente, en caso de expropiación o de cualquier otra forma de conflicto local.

Conviene señalar adicionalmente que existen en el mercado diversas fórmulas de aseguramiento financiero de algunas de las contingencias derivadas de este tipo de realidades a través de entidades especializadas.

Los factores anteriores condicionarán asimismo las diversas políticas sobre tutela o protección de determinados activos estratégicos cuya ubicación, especialmente en el caso de sociedades cotizadas, lo más próximos al accionista último en el país de la casa matriz, será normalmente lo que maximice el valor creado por la empresa. Nos referimos no solamente a los propios capitales, sino también a otros activos relevantes como la propia marca, el know-how u otras formas de propiedad industrial cuya debida tutela resulta imprescindible en todo caso y momento.

En el campo más estrictamente financiero será clave conocer el mercado de divisas local, las reglas sobre su convertibilidad, la aceptación o no de su divisa en los mercados internacionales, y los costes absolutos y relativos asociados con todos estos procesos. Jurídicamente será el debido conocimiento de la normativa de control de cambios (de cobros y pagos entre residentes y no residentes), aplicable en su caso, la que deberá considerarse cuidadosamente.

El despacho de abogados deberá contar con personal altamente calificado y con la experiencia suficiente para abordar estos temas en el mercado de llegada, o establecer las asociaciones estratégicas indicadas para llevar a cabo el proyecto de internacionalización sin riesgo alguno.

Aspectos Mercantiles: la presencia de un abogado especialista en derecho mercantil se hace necesaria para la evaluación de todos los aspectos que tienen que ver con esta materia. Desde un punto de vista mercantil la primera decisión relevante consistirá en seleccionar la forma jurídica contractual más adecuada para desarrollar el proyecto en función de las características específicas del mismo.

Se trata, en última instancia, de elegir entre las posibilidades que proporciona la práctica legal local, la modalidad o fórmula de contrato más adecuada para llevar a cabo la actividad prevista con los efectos deseados. Podemos estar, por ejemplo, ante la decisión de suscribir un mero contrato de distribución, un acuerdo de joint venture con uno o más socios, o un contrato de sociedad o sucursal por el que se constituye una nueva empresa localmente.

Resulta esencial entender que siempre será necesario suscribir algún tipo de fórmula contractual, lo cual se hace en propio interés del inversor: como la mejor forma de reconocimiento y de protección jurídica local de los propios derechos.

Aspectos tributarios: el tema impositivo y tributario es uno de los temas más importante a tener en cuenta, antes, durante y después de establecido el proyecto de internacionalización, esta área dentro del derecho tributario es esencial de cara a la propia viabilidad del proyecto. Las consecuencias tributarias definen de forma objetiva las posibilidades de hacer negocios internacionalmente.

Resulta imprescindible que el correspondiente plan de negocio contemple con la debida precisión todas las consecuencias fiscales materiales derivadas en el país de destino de la realización de la actividad proyectada de acuerdo con la fórmula jurídica seleccionada. Frecuentemente las consecuencias tributarias condicionan y determinan la fórmula jurídica más adecuada para conducir el negocio. Se trata de una circunstancia especialmente relevante en relación con ordenamientos que no sean debidamente neutrales y que favorecen una fórmula concreta de establecimiento frente a otras figuras.

 

Aspectos Regulatorios o Administrativos: dependiendo del sector de actividad del negocio, diversos permisos o registros administrativos pueden ser requeridos por la normativa específica correspondiente. Así mismo es importante destacar, que se requiere asesoría especifica en este ámbito, puesto que dependiendo de cada actividad económica, así serán los aspectos administrativos regulatorios a cumplir.

 

Aspectos Laborales: como aspecto fundamental, desde un punto de vista jurídico el área de Recursos Humanos de la empresa debe implicarse desde el principio a fondo en el proyecto. Por una parte, la regulación laboral del país de destino puede introducir severos costes no previstos que drenen una rentabilidad fundamental al proyecto y con él a su propia viabilidad. Las modalidades existentes de contratación laboral en función de la estructura de los trabajadores prevista, los aspectos relativos a compensación de expatriados y el impacto de los impuestos locales y de su ecualización en sede de directivos y trabajadores desplazados deben ser todos ellos objeto de debida consideración experta.

Específicamente, en materia de Seguridad Social debemos resaltar la importancia de determinados instrumentos jurídicos cuales son los denominados Convenios Bilaterales de Seguridad Social que, en caso de concurrir, facilitan extraordinariamente las capacidades de expatriar en las debidas condiciones y por plazos determinados a los trabajadores más adecuados sin encarecimiento ni déficits de prestaciones. En el caso de la UE esta materia es objeto de un Reglamento Comunitario.